Acapulco, Gro. 4 marzo 2026. — La renovación del sistema de iluminación del Fuerte de San Diego ha encendido un debate sobre las prioridades de inversión en el puerto. Mientras la fachada de la fortaleza del siglo XVII luce ahora un diseño de luces LED que busca atraer al turismo de alto poder adquisitivo, a pocos kilómetros, en colonias como Ciudad Renacimiento o Emiliano Zapata, la oscuridad sigue siendo la norma. Esta «dualidad urbana» refleja una estrategia de seguridad y embellecimiento que se concentra exclusivamente en la franja turística, dejando las zonas de mayor índice delictivo en penumbras.

El proyecto, con miras a la proyección internacional de México en 2026, pretende que el Fuerte sea el epicentro de eventos culturales nocturnos. Sin embargo, el sector empresarial local advierte que el brillo arquitectónico no es suficiente para reactivar la economía si no se acompaña de una mejora real en la percepción de seguridad. Los residentes de la periferia denuncian que, mientras se destinan millones a la estética de monumentos, el alumbrado público convencional tiene un rezago de atención del 60% en reparaciones. Para los acapulqueños, el reto no es que el puerto se vea bien en las fotos oficiales, sino que las calles vuelvan a ser transitables para quienes sostienen la industria turística desde el anonimato de los barrios altos.