San Luis, SLP, 11 febrero 2026.- Avalado por el sumiso Cabildo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos anunció el remate de varias propiedades municipales con el argumento de obtener recursos inmediatos para financiar un paquete de obras públicas, lo que va causar un daño patrimonial irreversible a la ciudad.
De acuerdo con la propuesta los inmuebles —cuya ubicación y valor comercial no han sido detallados en sesiones públicas— serán vendidos para obtener liquidez y acelerar proyectos de infraestructura como el paso a desnivel del Saucito, la salida a Guadalajara, el Río Españita y otra obra en Maravillas.
La enajenación de bienes públicos debe ser el último recurso financiero, ya que implica desprenderse de activos que forman parte del patrimonio colectivo, no del alcalde Galindo y menos de los regidores, es un activo estratégico, no caja chica como la quiere usar, ni la exalcaldesa Victoria Labastida se atrevió a tanto, cuando remató terrenos en la zona dorada de la ciudad sin un beneficio real para el erario, para la gente.
El patrimonio inmobiliario municipal no solo tiene valor comercial, sino también estratégico, estos bienes pueden generar ingresos a largo plazo mediante esquemas de arrendamiento, concesión o desarrollo mixto, sin necesidad de perder la propiedad como lo quiere hacer Galindo.
Otro de los señalamientos gira en torno al riesgo de que los predios sean vendidos por debajo de su valor real de mercado, una práctica que históricamente ha derivado en observaciones de órganos fiscalizadores e incluso en responsabilidades administrativas.
La falta de transparencia sobre los avalúos, los criterios de selección de los inmuebles y los mecanismos de subasta alimenta la sospecha de que el municipio podría no estar obteniendo el mejor beneficio posible por sus activos.
¿Quién se beneficiará del remate de estos bienes que le pertenecen al pueblo potosino?
