Agencia Reforma

Ciudad de México 6 febrero 2026.- Podría decirse que Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, no solo ha revolucionado la música global, también ha reescrito las normas del guardarropa moderno masculino con cada aparición pública.

Lo que para muchos sería una simple prenda, para él es una narrativa: es una declaración, un manifiesto sin palabras y una invitación radical a buscar la libertad en cada costura resaltando siempre sus raíces latinas.

«Bad Bunny nunca ha vestido para encajar. Desde sus primeras etapas en el trap boricua con sudaderas oversize, gafas tintadas y líneas rasuradas en el cabello, encarnó una estética que vibraba con la calle, la cultura urbana y la identidad latina auténtica. Era el mismo hombre de la música: despreocupado, audaz, sin manual», afirma el experto en imagen, Marco Corral.

Esa misma autenticidad estriba en una frase suya: «La moda es una cosa, pero el estilo es otra».

DE LA CALLE

A LA ALTA COSTURA

Entonces, ¿cómo pasa Bad Bunny de Crocs fluorescentes y sudaderas gigantes a una alfombra roja que respira alta costura? La respuesta está en su deseo de fundir mundos: lo tradicional con lo inesperado y siempre con respeto a su cultura boricua.

El año pasado, su aparición en la Met Gala con un traje blanco fue más que una estilización. Fue una señal de identidad latinoamericana tejida en tweed y capa, un diálogo entre lo elegante y lo desafiantemente personal.

Y apenas hace unos días, en los Grammy 2026, el astro se presentó con un esmoquin de Schiaparelli que reescribió el guion de la masculinidad en la alfombra. Un traje de alta costura con espalda de corset, detalles de cinta métrica y silueta que desafió las normas binarias. De hecho, fue la primera vez que la casa francesa adaptó su estética de mujer para un hombre en un gran evento.

LAS CLAVES

DE SU ESTILO

«Si hay una lección que nos da Bad Bunny, es que el estilo no es uniforme: es un diálogo constante. Él cambia de estética como quien cambia de ritmo en un disco: del streetwear vibrante y colorido que evoca el Caribe, al minimalismo elegante con accesorios silenciosos pero potentes», apunta Corral.

Ese código fluido también tiene un pulso cultural: Bad Bunny no sólo usa ropa, la interpreta. Al vestirse, él está hablando de identidad latina sin género y sin traducción, celebrando la expresión libre más allá de etiquetas de género y proponiendo un nuevo canon de masculinidad en el siglo 21.

En el universo de Bad Bunny, entonces, vestirse no es un acto trivial sino una declaración de principios y de libertad, que lo mismo viste un traje, una falda, vestidos de niña con botas rudas o Crocs de colores brillantes.

TABLA

Piezas infaltables

-Trajes amplios, hombros relajados y pantalones largos que rozan el suelo.

-Prendas de género fluido como faldas, tops ajustados, blusas transparentes y corsetería sutil.

-Streetwear XL con hoodies gigantes, camisetas gráficas, pants amplios y shorts deportivos.

-Accesorios llamativos como sus clásicas gafas oscuras, futuristas, desbordadas, así como collares gruesos, anillos múltiples, aretes, uñas pintadas, así como sombreros tradicionales de Puerto Rico, gorros, boinas y pañuelos.

-Zapatos llamativos. Desde tenis voluminosos hasta botas de tacón bajo o zapatos clásicos reinterpretados.

-Color sin miedo. Rosas, amarillos, verdes, blancos totales o negros radicales.

TABLA

Sus marcas favoritas

En Alta Costura: Schiaparelli, Burberry, Valentino y Saint Laurent, Jacquemus, Gucci y Bode.

Colaboraciones con: Adidas y Calvin Klein, marca de la que ha sido imagen en ropa interior.

Accesorios: General Eyewear, Versace, Prada, Owens, Balenciaga y Saint Barth.