Agencia Reforma

Monterrey, NL 20 enero 2026.- Al Hospital General de Zona No. 6 del IMSS regresaron en noviembre algunos de los pequeños que han pasado por el área de Prematuros, donde por un tiempo permanecieron bajo cuidados muy estrictos que les permitieron ganar peso y el desarrollo que carecían al nacer antes de lo esperado.

 Volvieron, no precisamente para una consulta, sino para celebrar el Día del Bebé Prematuro.

 Con las indicaciones médicas y la atención de mamás y papás, estos niños y niñas han podido superar esas dificultades causadas por un parto pretérmino.

 Sin embargo, es importante que las familias sigan teniendo información para fortalecer la salud de estos pequeños, y que se desarrollo, a través de jornadas preventivas, conciencia social para evitar estos casos.

 Rosa Nelly Merlo Sandoval, neuróloga pediatra y jefa de pediatría en el Hospital General de Zona No. 6, dice que entre el 10 y 13 por ciento de los nacimientos en ese centro del Seguro Social es de prematuros.

 «Es muy importante el control prenatal», indica, «las mamás no llevan un buen control prenatal. El control prenatal debería ser antes de embarazarse, planearlo, pero la situación es que los embarazos no se planean.

 «Antes de embarazarte ya tienes que tomar ácido fólico. Tienes que hacerte tu chequeo de que todo está bien, de que todo tu organismo esté bien. Acudir con el ginecólogo para que dé luz verde (al embarazo).

 Pero esto no se hace».

 Las complicaciones de la prematuridad constituyen la principal causa de muerte en el periodo neonatal. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, en América alrededor de 1.2 millones de nacimientos ocurre en forma prematura.

 Los bebés prematuros requieren de atención especializada y cuidados específicos, incluso después de salir del hospital, que les permitan sobrevivir, crecer y desarrollarse saludablemente.

 Es por eso que el Día Mundial del Prematuro, que se celebra cada 17 de noviembre, se realizan acciones que fomentan una cultura del cuidado del embarazo.

 Entre los factores de riesgo más frecuentes están las infecciones de vías urinarias en la persona gestante, la cervicovaginitis, las enfermedades crónico- degenerativas como diabetes e hipertensión, así como el embarazo temprano o adolescente que, evidentemente, no tuvo un control prenatal. La especialista Merlo Sandoval señala que el bebé prematuro no sólo es de bajo peso, sino que su organismo es muy vulnerable.

 Sus pulmones no han madurado, por lo que no están preparados para respirar, mientras que el corazón tiene una circulación distinta y no tienen una capacidad para mantener una temperatura corporal estable. Esto último es uno de los más grandes enemigos del pequeño.

 Un embarazo dura alrededor de 40 semanas, pero hay bebés que nacen con menos de 36 semanas; entre las 25 y 30 es considerada una prematurez extrema.

 «El bebé prematuro es vulnerable», comenta la neuropediatra, «no es un bebé nada más chiquito. Todo él es inmaduro y todo él tiene muchas áreas de oportunidad».