Agencia Reforma
Ciudad de México 16 enero 2026.- La Dirección General de Bibliotecas (DGB) de la Secretaría de Cultura (SC) despidió a 31 trabajadores fundadores de la Biblioteca Vasconcelos, una de las principales del País.
Con tareas como la atención al público, cuidado de acervos, registro de materiales y organización de eventos culturales, los trabajadores habrían cumplido 20 años de labores el próximo abril, a la par con el recinto.
Según autoridades de la SC, el motivo de su despido es la estrechez de presupuesto que atraviesa todo el sector cultural.
Tan sólo entre 2018 y el año en curso, la dirección encargada de administrar las bibliotecas del país y de acrecentar sus acervos ha perdido el 46 por ciento de su presupuesto, considerando la inflación.
El pasado 2 de enero, los 31 empleados recibieron un correo de parte de Carlos Manuel Riestra, Jefe de Departamento de Personal de la DGB, con la noticia de su despido.
«Por instrucciones superiores, en virtud del vencimiento de su contrato como personal de carácter eventual del pasado ejercicio fiscal 2025 en la DGB de la SC, se hace de su conocimiento que el mismo no será renovado para el presente ejercicio fiscal 2026», refiere la comunicación.
Como ocurre en todas las dependencias a cargo de la Secretaría, los afectados por este recorte eran contratados como «eventuales de confianza», con apenas algunos derechos laborales, como acceso al ISSSTE, pero sin la posibilidad de generar antigüedad real.
Aun así, la SC les ha entregado reconocimientos por sus 5, 10 y 15 años de servicio, pero sin basificarlos.
«Desde un inicio hemos tenido funciones operativas como los compañeros de base», señaló en entrevista Mirna Figueroa, asignada al área de acervo general.
«Siempre hemos tenido un horario fijo en la biblioteca, donde se manejan tres tipos de turnos, y checábamos entradas y salidas», abunda.
En sus casi 20 años en la Vasconcelos, Figueroa llegó a prestar sus servicios en la mayor parte de las áreas: colecciones especiales, credencialización, área infantil, publicaciones periódicas, braille y, finalmente, acervo general.
El correo por parte de la DGB llegó sin aviso alguno o conversación previa con sus superiores, y a unos días de que regresara a sus labores después de un periodo vacacional.
«No estábamos enterados. De hecho, siempre antes de salir de vacaciones firmamos unas incidencias donde registramos cuál es nuestro periodo vacacional», expuso.
«Nuestro periodo vacacional era hasta el 4 de enero y ya ingresábamos el día 10 a nuestras labores, pero nunca se nos dijo que no iba a continuar nuestro contrato ni nada».
Los 31 trabajadores cesados ingresaron a trabajar a la biblioteca entre abril y agosto de 2006, muchos de ellos se dedicaron a organizar el acervo antes de la apertura de puertas al público general.
Para hacerlo, respondieron una convocatoria, respondieron cuatro exámenes –de quehacer bibliotecario, cultura general y psicométricos– y fueron elegidos entre miles de participantes.
«Formamos parte de la plantilla fundadora de la de la biblioteca», declaró, todavía con orgullo, David Beltrán, también del área de acervo general.
«Nuestro puesto estaba denominado como ‘auxiliar de administrador’ y los primeros 4 años los laboramos bajo el régimen de honorarios y, a partir de 2010, nos cambiaron al régimen eventual confianza», puntualizó.
Beltrán pasó 13 años de servicio en la Sala Multimedia y, posteriormente, en el área de acervo, por lo que los usuarios regulares de la biblioteca trataban con él habitualmente.
Asimismo, conoce bien a todos sus colegas que ahora se han quedado sin empleo.
«Hay muchas personas que requieren, por ejemplo, de los servicios del ISSSTE, ya sea para sus hijos, para sus parejas, para ellos mismos, pues son personas que no tan fácil van a poder continuar cubriendo los costos de los servicios de salud», lamentó.
«También hay personas con capacidades diferentes, madres solteras, en fin realmente fue un golpe muy fuerte para todos nosotros, pues tenemos la responsabilidad de llevar el pan a la mesa de las familias».
El marido de Mirna Figueroa, por ejemplo, está en un protocolo para un trasplante de riñón y requiere de la atención del ISSSTE, entre múltiples cuidados.
«Nos dijeron las autoridades que podría ser que todavía tuviéramos el servicio (del ISSSTE) dos meses, pero nada más. Ya después yo tengo que ver de qué manera soluciona esa situación», relató.
Al momento, los 31 afectados han realizado tres manifestaciones, dos en las inmediaciones de la biblioteca y una frente a Palacio Nacional, además de enviar una carta a la Presidenta Claudia Sheinbaum.
A raíz de ello, han sido atendidos en tres ocasiones por funcionarios de la SC, quienes les informaron que el motivo de su despido era la falta de presupuesto.
Los trabajadores piden su reinstalación y basificación, y han colocado pancartas a las afueras de la biblioteca para informar sobre la problemática.
Al interior, colegas solidarios colocaron cartulinas en las computadores vacías con la leyenda «Mi compañero no está porque lo despidieron injustamente», pero este diario corroboró que ya fueron retiradas.
Como rostro visible de la Biblioteca Vasconcelos durante toda su historia, los trabajadores han recibido también muestras de afecto de quienes eran atendidos por ellos todos los días.
«Yo quisiera agradecer el apoyo de muchos usuarios que han manifestado su disgusto de que nosotros ya no estemos, pues ellos conocen nuestro trabajo de 20 años», agregó Figueroa.
Las protestas sobre el deterioro de las condiciones labores en la Biblioteca Vasconcelos ya han ocurrido con anterioridad, como en septiembre de 2025, cuando personal sindicalizado cerró el recinto por falta de agua, desplazamiento de personal operativo e incumplimiento de acuerdos.
Hasta este viernes, ni la Secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ni el titular de la DGB, Rodrigo Borja, se habían pronunciado públicamente sobre los despidos.
