Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 16 enero 2026.- Alrededor de 2 mil casos de niños y adolescentes con depresión y ansiedad fueron atendidos durante en 2025 en el Hospital Civil «Fray Antonio Alcalde».

El incremento, que pasó de 67 registros en 1997 a casi 2 mil el año pasado, se debe principalmente a los cambios en la dinámica familiar cotidiana, a pérdidas familiares y a una mayor exposición a las pantallas, afirmó el doctor Miguel Ángel Flor Tinajero, Jefe del Servicio de Paidopsiquiatría de dicha institución.

De acuerdo al especialista, el aumento en los casos refleja que la sociedad vive en constante estado de depresión, aunque el problema se agrava por la vulnerabilidad de la niñez y la adolescencia, que está en plena etapa de desarrollo de la personalidad y el proyecto de vida.

La violencia que niñas, niños y adolescentes viven en todas sus formas es la principal causa de que desarrollen problemas de salud mental.

«Es uno de los problemas importantes que vemos en la consulta día con día, todas las violencias física, emocional, psicológica y sexual. Secuestro, desapariciones, acoso escolar, ciberbullying, problemas de violencia entre pareja que los niños perciben, situaciones de violencia en la comunidad, todo ello va a propiciar eso en los niños», dijo Flor Tinajero.

Aunado a eso, la ausencia física de padres o madres -quienes tienen que salir a trabajar- por periodos prolongados, genera momentos de soledad y ocio en los menores, lo que provoca que acudan a la tecnología con contenidos que pueden ser no adecuados.

«Tenemos casos de niñas, niños y adolescentes que ingresan a páginas que lastiman su mente, juegos violentos, mensajes violentos donde quedan tan marcados que empiezan con un estrés postraumático, como haber ido a la guerra. La mente ya no es igual para ese niño; entonces, empieza en cadena a tener problemas graves. Hay juegos muy, muy peligrosos, como un caso que tuvimos en que el niño tenía como último reto del videojuego matar a sus padres», advirtió.

Flor Tinajero aseguró que ese impacto en los menores genera problemas de sueño, miedo y, en casos avanzados, depresión y/o ansiedad.

El especialista dijo que de los casos que reciben cada año, entre 200 y 300 requieren de internamiento de una a dos semanas para estabilizar cuadros de agitación en los menores.