Agencia Reforma

Ciudad de México 4 enero 2026.- La pizza Margherita lleva los colores de la bandera italiana y una combinación de ingredientes única. Te dejamos su historia y preparación.

Pizza Margherita

En el horno de piedra se cuecen panes, focaccias, tortas y, por supuesto, pizzas. De acuerdo con El Gran Libro de la Cocina Italiana, estas últimas en un principio, como muchos de los más preciados platos italianos, fue producto de la «cucina povera» o cocina pobre, una filosofía culinaria que se centra en usar ingredientes locales y de temporada para crear platos ricos y económicos.

La masa de las pizzas se hacía como una torta o schiacciata, pero también como una hogaza o focaccia, de pasta fermentada, que debía cocerse bien y, al mismo tiempo, quedar tierna para que los bordes se levantaran como un marco o cornicione. Se sazonaba con aceite de oliva, anchoas y mozzarella de búfala, hasta el siglo XIX en Nápoles le agregaron jitomate, aceitunas negras y orégano.

Sin embargo hay variantes de ingredientes y de sabores, las que se consideran más auténticas son la marinara con sabores del mar y ajo, la Napoli con anchoas y, por supuesto, la Margherita.

Origen

La versión más aceptada de la historia de esta pizza es que su nombre se debe a la reina italiana Margherita de Saboya. Ella estaba de visita con el rey en Nápoles (en 1885) en el Palacio Capodimonte. Se dice que estaba harta de la comida francesa que le preparaban a la realeza, así que le pidió al cocinero más famoso en el arte de hacer pizzas italianas, Raffaele Esposito, que horneara tres opciones.

La que más le gustó fue la que llevaba jitomate, queso mozzarella y hojas de albahaca. Ella vio una pizza muy patriótica por los colores y el chef la bautizó con su nombre: Margherita.

Se dice también que unos días después, la reina mandó una carta de agradecimiento con sello real al cocinero. Esta aún se puede ver en la Pizzería Brandi, donde están los descendientes de Esposito. Aunque, según investigaciones de la dirección de Estudios sobre Alimentación del Instituto Umbra, en Perugia, Italia, la misiva podría ser falsa. Lo cierto es que fue el inicio de una gran combinación de sabores.

A Nápoles se le atribuye el origen de este alimento, pero además hay infinitas variantes en todo el mundo.

Ingredientes

Preparación

2 PORCIONES

3 HORASMEDIA

Tamizar la harina sobre una mesa y hacer un hueco en el centro.

Desmenuzar la levadura, disolver con agua y mezclarla con un poco de harina.

Integrar, agregar sal y dos cucharadas de aceite para formar una masa homogénea.

Espolvorear con harina, cubrir con un paño limpio y dejar que fermente, hasta que aparezcan grietas en la superficie.

Untar con aceite dos bandejas de hornear.

Amasar de nuevo la masa, dividirla a la mitad y hacer dos bolas.

Estirarlas formando láminas circulares y delgadas.

Poner en las bandejas de hornear, pinchar varias veces con un tenedor las bases de masa.

Cubrir la masa con el pelati o jitomates recién cortados.

Agregar mozzarella en rodajas, pimienta y albahaca.

Rociar con aceite de oliva.

Meter al horno previamente precalentado a 220 °C, hornear cada pizza 18-22 minutos.

Servir y disfrutar.

TIP. Se puede hacer una versión llamada pizza capricciosa incluyendo jamón, champiñones, boquerones, corazones de alcachofa y hierbas.

Texto: Adriana Silvestre

Fotos: Canva

Diseño: Clarisa Anell

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Foto tomada de Redes Sociales