Mientras el alcalde de Tanlajás, Humberto Lucero Magaña, se vanagloria públicamente por la apertura de una nueva gasolinera en el municipio, habitantes de la comunidad de El Barrancón alistan una recolección de firmas para exigir la construcción de un puente nuevo, más alto y de mayor dimensión, una obra básica que, denuncian, ha sido ignorada por la administración municipal pese a los riesgos constantes que representa.
Vecinos señalan que el actual puente se inunda de manera recurrente, lo que deja incomunicadas a varias comunidades como Agualoja, San Pedro, San Nicolás, La Argentina, Santa Rosa, El Pando, San Isidro, La Cebadilla y La Concepción. Cada temporada de lluvias, jóvenes estudiantes se ven impedidos de cruzar para asistir a la secundaria y al Colegio de Bachilleres de Tanlajás, provocando faltas a clases; comerciantes dejan de vender o trasladar sus productos; y enfermos no pueden llegar al Centro de Salud, cuando el paso vehicular queda cerrado.
La gravedad del problema no es nueva ni menor. De acuerdo con testimonios locales, cinco personas han perdido la vida en ese punto por la falta de condiciones de seguridad y prevención, sin que hasta ahora exista una respuesta estructural por parte del Ayuntamiento. La inconformidad crece al contrastar la promoción de obras de relumbrón con la ausencia de infraestructura básica que garantice la seguridad vial y el derecho a la educación y la salud.
