La Huasteca potosina vive un reacomodo sin precedentes en la industria de la caña de azúcar. Cientos de productores decidieron romper con los ingenios Plan de San Luis y Plan de Ayala para entregar toda su producción, a partir de la zafra 2025-2026, al Ingenio Alianza Popular de Tambaca, en Tamasopo.
El movimiento, considerado por organizaciones cañeras como uno de los más significativos en décadas, se da en una región donde el cultivo de caña sostiene a miles de familias, genera empleo y activa la economía de municipios enteros.
Los cañeros señalan que la decisión no fue improvisada ya que, durante años, enfrentaron cobros excesivos, cuotas sin justificación clara, intereses elevados en créditos para insumos y descuentos inexplicables en las liquidaciones. La falta de transparencia y las acusaciones de corrupción dentro de algunas organizaciones terminaron por agotar su paciencia. “Uno trabaja todo el año para que al final no sepas dónde quedó el dinero”, expresó un productor que pidió mantener el anonimato.
Con la adhesión masiva de nuevos proveedores, el Ingenio Alianza Popular se perfila para moler 1 millón 250 mil toneladas en la próxima zafra, una cifra que lo coloca como el nuevo gigante de la región. Los productores que migraron destacan la atención directa, la claridad en los procesos y la confianza que les brindaron desde el primer acercamiento, además de su incorporación formal a las secciones locales de la CNC y la CNPR vinculadas a Tambaca.
El impacto para los ingenios que pierden productores será notable. Plan de Ayala apenas alcanzará 810 mil toneladas propias, más 180 mil provenientes del Ingenio El Higo, mientras que Plan de San Luis enfrenta una caída significativa al quedarse sin algunos de sus cañeros más productivos. Y en una región donde la zafra mueve transporte, comercios y empleos en Ciudad Valles, Tamuín, Ébano, Tamasopo y decenas de comunidades, cada tonelada que cambia de destino redefine el flujo económico.
