Pedro Peñaloza
“El poder y el despotismo duran poco”.
Séneca
No obstante que la presidenta Sheinbaum declaró que no habría disminución en el presupuesto de las universidades, la realidad es otra. Los centros de Educación Superior en los estados, que reciben subsidios de la Federación, tendrán para 2026 una reducción de 2.9% en su presupuesto en términos reales (La Jornada, 10/11/25, p.10). Para el caso de las once Universidades Interculturales, “diseñadas para promover el desarrollo de las lenguas y culturas indígenas” (UNAM-DGDC), la Cámara no avaló ningún incremento, por lo que se mantuvo la propuesta del ejecutivo de continuar con el mismo monto, 100 millones 259 mil 399 pesos, para 2026.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2026 no logró corregir el déficit de recursos que tienen las universidades. La ANUIES afirmó que el déficit de las universidades públicas asciende a 50 mil 400 millones y que evidentemente se incrementará para el próximo año. Es imposible con lo asignado solventar diversos aspectos “como el impulso a las reformas en materia de fondo de pensiones y formación de personal docente” o el incremento de matrícula pactado con la científica Sheinbaum “de más de 700 mil espacios en el sexenio”.
México Evalúa señaló que la UNAM, Colegio de México, el Politécnico y el Tecnológico Nacional de México tuvieron un pequeño aumento, una variación de 0.55, si se toma en cuenta el impacto inflacionario que asciende a 3.57. En el caso de las instituciones creadas por la 4T, es decir, las Universidades para el Bienestar Benito Juárez y la Universidad Rosario Castellanos, tuvieron un incremento de 9.5% y 102.3 %, respectivamente, un proyecto de absoluto control oficial.
Con estos números, todo el discurso “popular” de Sheinbaum desnuda sus objetivos sectarios de marginar a los centros universitarios ya reconocidos para fortalecer su proyecto electoral-educativo. En efecto, estas instituciones no le importan a la inquilina de Palacio, lo que implica un deterioro en el desarrollo e investigación de la comunidad y un intento de golpe a la autonomía, con el chantaje de disminuir el presupuesto.
Ya desmantelaron a los organismos que tenían algunos márgenes de libertad, como lo fue el Poder Judicial, el Instituto de Transparencia, Derechos Humanos, entre otros y próximamente el INE. Su avaricia es imparable y escala a todos los niveles.
Desde Palacio, quieren la obediencia. Lo grave es que no hay reacción colectiva para encarar a estos mandarines del autoritarismo. Quedarse paralizados por el miedo es un suicidio de graves consecuencias para la vida democrática del país.
