• Tras una semana de protestas y denuncias por una violación, la normalidad universitaria sigue marcada por miedo, impunidad y promesas incumplidas.

San Luis, SLP, 3 noviembre 2025.- El horror irrumpió en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí cuando tres estudiantes de la Facultad de Derecho violaron a una compañera dentro del plantel. La indignación se tradujo en tomas, bloqueos y marchas que recorrieron la capital durante más de una semana, con confrontaciones de la comunidad estudiantil con sus propias autoridades. El retorno a clases fue parcial desde el miércoles, pero no borró la sensación de alarma ni la exigencia de justicia que marcó cada protesta.

Algunas facultades retomaron actividades, pero otras permanecieron en pie de lucha hasta hoy que se reactivó en su totalidad. En algunas Facultades, como la de Ciencias, la vuelta a las aulas se vio acompañada por los ya conocidos tendederos de denuncias de acoso, recordatorio silencioso de que el problema no se limita a un solo caso. Los estudiantes dejaban en claro, mediante carteles y mensajes directos, que la violencia y la vulnerabilidad persisten en todos los rincones de la universidad.

Frases como “Me da terror que esto se acabe y todo siga igual” y “Nos violan, nos matan y nos vulneran” evidencian el descontento y el miedo de la comunidad. No solo señalan a compañeros, también cuestionan a docentes, dejando claro el profundo patrón que atraviesa la institución no de ahora, sino desde hace muchísimos años.

El rector Alejandro Zermeño y su círculo enfrentan la presión de una exigencia colectiva que va más allá de los pliegos petitorios. La exigencia no es solo justicia para la víctima, sino un cambio profundo en la cultura universitaria, para que los tendederos, los carteles y los gritos de alerta no sigan siendo la forma en que la UASLP recuerda que la seguridad y la equidad siguen siendo una asignatura pendiente.