- La respuesta institucional a la violación en la Facultad de Derecho evidencia lentitud, desdén y protocolos inoperantes.
San Luis, 20 octubre 2025.- La Universidad Autónoma de San Luis Potosí enfrenta un escándalo que desnuda su podredumbre interna. Tres alumnos y un externo fueron señalados de violar a una estudiante mientras consumían alcohol y drogas por horas, y la reacción institucional raya en el absurdo.
Magdalena González, titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios, justificó la inacción ante medios de comunicación, diciendo que necesitan que la víctima acuda con ellos; de otra forma, no pueden actuar. Hasta ahora solo tienen el levantamiento de un acta, bajo el pretexto de que no cuentan con información suficiente para dar solución, y aseguró que actúan “lo más rápido posible”, aunque ya pasaron tres días desde el viernes del hecho sin acciones contundentes.
Durante su comparecencia, una persona externa le gritó “Queremos acciones, no palabras”, a lo que González respondió con tono prepotente “Aquí estoy, esto es una acción”. La réplica fue inmediata y demoledora, pues quien la increpó le dijo que era tarde, porque el hecho ya había sucedido, dejando al descubierto la incapacidad de la institución para proteger a las víctimas y la desconexión total entre la Defensoría y la urgencia real de los hechos.
El caso evidencia que la UASLP prioriza la imagen sobre la seguridad de sus estudiantes, y que la Defensoría se limita a formalismos y excusas mientras la violencia sexual se ignora, justificando la inacción con protocolos que resultan ridículos frente a la gravedad de la situación.
