UNO MENOS

Salvador Farfán Infante

  • El método que vamos a compartir con todos los lectores es de gran importancia para ir avanzando hacia nuestra Sobriedad

Las ideas que han estado profundamente arraigadas en nuestras vidas de bebedores no podrán desaparecer rápidamente, como por un toque de magia, desde el momento en que empezamos a mantener el corcho tapando la botella. Pueden haberse ido nuestros días de vino y rosas, pero la enfermedad continúa dentro de nosotros.

Lo que estamos tratando de adquirir es una sensación de bienestar, alivio y liberación de la manera de nuestro antiguo modo de pensar. Muchos de nuestros hábitos iniciales de pensamiento, y las ideas que producían, limitan nuestra libertad. Son simplemente un lastre, y así las veremos cuando las examinemos con cuidado. No tenemos porqué aferrarnos a ellas, a menos que demuestren ser validas y todavía sospechosas.

Muchas de nuestras ideas antiguas, especialmente las relacionadas con el alcohol, la bebida, la forma de emborracharnos, el alcoholismo (o beber causando problemas, si así lo prefieres), demuestran que no son válidas o que pueden ser autodestructivas para nosotros, y es, por consiguiente, un gran alivio desembarazarnos de ellas. Tal vez unos pocos ejemplos sean suficientes para ilustrar nuestra disposición de animo para desechar esas ideas obsoletas o inútiles.

La idea de emborracharnos produce reacciones aún más extremas, en pro y en contra. La borrachera puede ser vista como una diversión, o como una desgracia. La sola idea es repugnante para muchas personas, a diferentes niveles. Para algunos de nosotros, era un estado deseable, no solo porque era lo que creíamos que otros esperaban de nosotros, sino porque nos gustaba la sensación y también porque era una condición que hacían atractivas muchas celebridades populares.

Sin embargo, durante nuestros primeros intentos de abstinencia, subsisten en muchos de nosotros residuos de esas nociones obsoletas y equivocadas. Nublan nuestra visión y nos dificultan ver la verdad. Pero finalmente aceptamos la idea de que, posiblemente, algunas de esas nociones pueden ser erróneas, o porque por lo menos no reflejan adecuadamente la propia experiencia personal.

Cuando pudimos persuadirnos a nosotros mismos a mirar objetivamente esa experiencia y a escuchar ideas diferentes de las propias, pudimos adquirir una gran cantidad de información que antes no habíamos examinado cuidadosamente.

El beber, según creemos, puede verse medicamente como la ingestión de una droga; la borrachera, como una sobredosis. El abuso de esta droga puede conducir, directa o indirectamente, a problemas de toda clase: Fisicos, psicológicos, domésticos, sociales, financieros, vocacionales. En vez de pensar lo que la bebida hizo en nosotros, empezamos a ver lo que le hace a ciertas personas.

¿Debilidad? Por el contrario, se necesita un valor considerable para hacer frente a la dura verdad sin pestañear, sin reservas, sin echarle la culpa a alguien, sin excusas y sin engañarnos a nosotros mismos. No es muy bien visto el que nos vanagloriemos, pero francamente, muchos de nosotros creemos que éramos campeones mundiales del autoengaño.

Pero finalmente nos hicimos esta pregunta: ¿No será mucho más inteligente buscar y encontrar una fuerza superior a la nuestra, que persistir en nuestros inútiles esfuerzos personales, máxime cuando hemos visto una y otra vez que son ineficaces? “Todavía no creemos que sea una muestra de inteligencia tratar de ver en la oscuridad cuando se puede simplemente encender una lampara y utilizar la luz que nos proporciona. Nosotros no adquirimos la Sobriedad enteramente por nuestros propios medios. Esa no fue la forma que aprendimos para permanecer Sobrios. Y tan poco es tarea para una sola persona el goce de una vida Sobria.

Fuente: Viviendo Sobrio. AA