La gestión del rector Alejandro Zermeño Guerra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se ha convertido en un ejemplo de cómo la “autonomía universitaria” puede usarse como escudo contra la rendición de cuentas. Aunque exige mayores recursos públicos, se muestra reacio a permitir auditorías profundas, sobre todo las realizadas por la Instituto de Fiscalización Superior del Estado, a las que responde con condicionamientos que terminan por debilitar el principio de transparencia.
Uno de los episodios más cuestionados de su administración es el contrato de arrendamiento de un terreno de seis hectáreas en la Zona Dorada, originalmente donado para fines educativos, que fue entregado a un particular por 20 años a cambio de apenas 3.4 millones de pesos anuales. El acuerdo, denunciado por sectores de la sociedad civil, incluye contradicciones entre su supuesto propósito deportivo y los planos comerciales revelados, lo que refuerza las sospechas de un negocio poco claro avalado por Zermeño.
La relación del rector con los órganos de fiscalización también ha sido polémica. En 2024, la UASLP otorgó doctorados Honoris Causa a altos funcionarios de la Auditoría Superior de la Federación, un gesto interpretado más como un pago simbólico para garantizar benevolencia en la revisión de cuentas que como un reconocimiento académico legítimo. Así, la máxima casa de estudios se expone al riesgo de convertirse en un bastión de la opacidad en San Luis Potosí.
A esto se suman los ingresos autogenerados de la institución, como inscripciones, exámenes a título de suficiencia, estacionamientos y concesiones de cafeterías, negocios que no son presentados con detalle en los informes financieros. Aunque el rector presume estados contables dictaminados por despachos externos, la información pública sobre estos recursos sigue siendo insuficiente para garantizar claridad sobre su destino real.
De igual forma, a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, se envió una solicitud de información para que Zermeño Guerra aclarara con qué medios la UASLP tiene convenios con periódicos informativos, a lo que, después de una semana, negaron contar con este tipo de negocios, lo que es falso ya que la institución cuenta con recurso etiquetado para celebrar dichos convenios, por lo que habrían evadido exponer los montos económicos que dan mensualmente a sus socios de plataformas informativas.
Lejos de fortalecer la transparencia, Zermeño ha consolidado una gestión donde la rendición de cuentas se limita a lo formal y los negocios inmobiliarios parecen tener más peso que el compromiso con la comunidad universitaria. La UASLP, orgullo de San Luis Potosí, merece una administración que no se esconda tras la autonomía para eludir la vigilancia social.
