San Luis, SLP, 4 diciembre 2024.- San Luis Potosí enfrenta una creciente indignación por los casos de acoso y abuso sexual al interior de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). El caso reciente de una joven universitaria y un profesor de la Facultad de Ingeniería pone en evidencia la falta de contundencia en las acciones prometidas por el rector Alejandro Zermeño Guerra para erradicar esta problemática.

El Testimonio que Desnuda el Problema

La situación salió a la luz tras la denuncia del padre de una alumna, quien relató cómo un docente utilizó su posición de autoridad para entablar una relación inapropiada con su hija. Según el testimonio de la joven, todo comenzó en diciembre de 2022 cuando, tras un gesto aparentemente inofensivo, el profesor comenzó a buscarla fuera del ámbito académico, llevando la relación a niveles incómodos y cruzando límites éticos y profesionales.

“Me dio un beso sin mi consentimiento, y aunque se disculpó diciendo que había malinterpretado las señales, fue claro para mí que estaba abusando de su posición”, narró la joven, quien detalla cómo el docente insistió en temas personales y presionó emocionalmente para mantener una relación.

La Respuesta de la Universidad: Tardía y Deficiente

La denuncia, presentada formalmente ante el rector y turnada a la Defensoría Universitaria, terminó en la Comisión Interinstitucional de Justicia Universitaria, la cual emitió un dictamen discutido en el Consejo Directivo Universitario (CDU). Sin embargo, la resolución dejó mucho que desear: el profesor fue suspendido por apenas cuatro meses sin goce de sueldo.

Esta decisión ha sido duramente criticada por la comunidad universitaria, activistas y especialistas, quienes consideran que una sanción tan leve envía un mensaje de permisividad hacia los abusadores. “Es indignante que un caso tan claro de abuso de poder termine con una sanción simbólica. Esto solo perpetúa la cultura de impunidad dentro de la UASLP”, señaló un académico que prefirió mantenerse en el anonimato.

El Doble Discurso del Rector Zermeño

Durante su primera gestión, Alejandro Zermeño prometió atacar de frente el acoso en la universidad, colocando incluso una placa en memoria de la deuda histórica con las mujeres universitarias. Sin embargo, los hechos muestran lo contrario: una aparente complicidad o tibieza que permite que estos casos se repitan.

El caso del profesor de Ingeniería no es aislado. La falta de mecanismos efectivos para prevenir y sancionar el acoso ha generado un ambiente de inseguridad para las alumnas. “La universidad se ha convertido en un espacio donde las jóvenes no se sienten protegidas. Los discursos vacíos no sirven cuando las acciones no acompañan las promesas”, criticó un colectivo feminista universitario.

Reacciones y Llamados a la Acción

La resolución del CDU ha causado indignación tanto dentro como fuera de la universidad. Colectivos feministas han exigido la renuncia del rector y una revisión profunda de los mecanismos internos para abordar el acoso. Asimismo, han hecho un llamado a la comunidad estudiantil y a las autoridades estatales para exigir justicia y crear un ambiente seguro para las estudiantes.

El caso pone en evidencia no solo el abuso de poder de algunos docentes, sino también la falta de un protocolo efectivo que proteja a las víctimas y castigue a los agresores. La UASLP enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza de su comunidad y cumplir con las promesas de su rector.

La pregunta sigue siendo: ¿hasta cuándo las autoridades permitirán que la impunidad sea la norma en una institución que debería ser ejemplo de ética y justicia?